14.
Esa cadencia dice mucho de nosotros.
Cadencia como una red que acecha, de alguna
manera, sólida en la crispación
destemplada de la noche. Mas que contenido,
forma que se disuelve
en una especie de sonámbula inoperancia,
la misma que nos arrastra
por la deriva en declive del día hacia la noche
cuando somos menos reales y nos levantamos
con sed por un vaso de agua. Preguntac
que se repite como una resonancia, se vuelve
oscilante respuesta, multiplicando palabras
y velando su sentido. Quedan resonando
con un destello tenue, perdidas en un mar de nada
como la misma nada enigmática
que se extiende entre poema y poema. Siempre
este ambiguo proemio, siempre la palabra siempre
como una postergación o una
explicación que no cierra. Presencia
que se esperaba pero que
decepciona por un pequeño detalle
que trae el desorden a todas las cosas. A la
noción de todas las cosas. Nos quedamos en un suburbio
olfateando la mínima relevancia de los matices,
distanciados, con manos tendidas
que no llegan.
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