11.
No encontramos reposo. Buscamos ese reposo
indescriptible de la muerte del día, esa
abertura en el vacío cuando el viento
crea el caos en el patio con su luz oscurecida
que parece venir de ningún lugar.
Emana de su propia vida silenciosa
como una cualidad que no conocemos.
Algo constante vislumbrado
en la evidencia de los cambios,
en el asombro de un nuevo estado.
(1987)
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