martes, 27 de julio de 2010

45.


I.


Un retorno constante, inaccesible en su pura existencia in-
terior, parece decir que no salimos de un mismo lugar, que
no hay otro cambio que el devenir. Pátina que crea una apa-
riencia. Pero estamos en ese estado vacilante de planta acuá-
tica en la fuente de agua quieta, confundida entre los reflejos
crepusculares, entre la sombra violácea y un cielo diluído.
Retorno de la misma conversación que es solo una pantalla
para una desconocida tensión de fondo. Aura empastada en-
tre los rostros que estudian su mutua extrañeza. El cambio
es solo ese lento desplazamiento de matices anulando algo
que intentamos aferrar por empecinamiento: ese origen qui-
mérico que nos engaña con su calma aparente. Origen que es
solo creación nuestra. Gesto en una sola dirección de sentido.
Ritual complicado aprendido en la hondura de este vacío.
Surgen nombres propios, claros, definidos, definitivos, como
trazos ingrávidos sobre rostros espectrales, mientras se im-
pone un paisaje hecho de silencio.


II.


El turbio remanente detrás de una voz desarticulada. La
presencia espectral de la unidad mas allá de los fragmentos
como principio o como destino a llegar. Quedan gravitando
en el vacuo espacio de una estética potencial como el polvo
finísimo en el oblicuo rayo de sol. El áspero sonido de los pa-
sos en el camino de grava, opacado por el canto quebrado
y azogado de un pájaro cristalizando la extrañeza de la ma-
ñana. Esencia replegada hacia el útero de la fuente, mientras
la energía del cuerpo golpea de lleno en el inconmensurable
desaliento. No como capas geológicas ni como descubrir la
edad de un árbol en los anillos del tronco. Nada es exacto.
En ese flujo continuo se oculta, precisamente, una inagota-
ble singularidad. En esa desigual distribución de la intensi-
dad (puramente subjetiva) que se enfrenta a la pétrea rea-
lidad. Como la beatitud que se percibe al caminar hacia el
oriente cuando amanece. O la angustia del poniente: los ma-
tices contrarios de la luna cuando sale o cuando se oculta.


(1993)

miércoles, 21 de julio de 2010

44.


La memoria de un paisaje
es la reconstrucción en la tranquilidad
de su efecto en los afectos. La extrañeza
que impregna todo lugar de origen:
es zona donde todo lo omitido se desliza
por ciertas partes del cuerpo secundarias,
marginales.
Palabras emitidas que no llegan a destino
porque ese destino se desintegró
por el roce del pensamiento, como cuando
perdemos el lugar preciso de la fuente del parque
y caminamos desorbitados, guiados por la
inestable gama cromática del instinto
y no sabemos responder las preguntas concretas
que se tornan inesperadamente ambiguas. O guia-
dos por la frescura
del amanecer en esa zona indefinida
que no es campo ni ciudad, ni día ni
noche. Nos alejábamos del centro
agobiante de la ciudad, con su sopor
de igual naturaleza que mi estado de ánimo:
constante molestia de fondo que
limitaba tus movimientos porque lo otro
-aquella mi forma de torcer la inercia
de los acontecimientos- permanecía intangible. Lluvia
secreta que renovaba la esencia de tu cuerpo,
largo y resplandeciente en la penumbra mohosa.
Aquella luz oscura que yo traía
de un tiempo anterior
como el golpe súbito de una revelación que eras
capaz de captar en el aire crispado que nos envolvía.


(1993)

martes, 20 de julio de 2010

43.


VIII


La lámpara elíptica ilumina
el desconocimiento. El velo cae
perenne y parece no haber salida.
Decir no hay puerta de entrada. Se cifra
el destino de un mundo, se juega
con una lógica que excede al habla.
No existe refugio en la ciudad, no
existe respuesta en el lenguaje. La ciudad
amenaza -viscosa- y la noche emana
de los espejos como criaturas
blancas en los alrededores de la lucidez.


(de DOCE POEMAS PROBLEMATICOS, 1995-1997)

lunes, 19 de julio de 2010

42.


VII


Orbe y obra de una tribu difusa
de exhalaciones. La palabra tabla entra sola
en el cielo del día, cohibida,
claroscura. Entra a un feudo imperceptible.
El día martes
humea entonces en el nivel de la poética
de nunca llegar. La prosa porosa de una noche
blanca, mas abierta que los saludos
antes de la separación, cuando el tema esencial
se ha fugado y solo queda la fruición.
Tanto murmullo se parece al silencio:
la misma medida de la nada,
una idéntica cualidad.


(de DOCE POEMAS PROBLEMATICOS, 1995-1997)
41.


VI


A entereza inmóvil se transfigura este todo
hecho de fragmentos, simbólicos límites
de una comprensión reducida a lo físico:
el laurel blanco del patio, el día
perdido entre innumerables, fijado
con una cruz en el calendario,
un claro acorde de una canción imprecisa,
una frase que intenta definir
y agotar una experiencia. De repente
desde siempre estuvo esa oscuridad
resplandeciente que prescinde del lenguaje.
Nítidamente resuelta en el umbral de la madrugada.


(de DOCE POEMAS PROBLEMATICOS, 1995-1997)

martes, 13 de julio de 2010

40.


Se altera con el lápiz el silencio que impregna las
sienes o errando por la esfera de si mismo. Minuciosa
forma de goteo de ese pesado azogue. Supura lenta-
mente de la memoria: prolongaciones de otro mundo
como raíces que absorben su existencia para crecer.
Emigraciones translúcidas en abril, otro tenue movi-
miento que transtorna lo que parecía constante: la
costumbre, los lugares comunes del pensamiento, la
indolencia, las estrategias para evitar toda conciencia
del tiempo. Lastre de aromas, imágenes tocadas casi
con la lengua, frases intensas que se amplifican para
diluir el mundo real. Quedamos pendientes de ese su-
til capricho de cada línea que toma una alternativa i-
nesperada. Transgrede todo propósito, toda precon-
cepción. Borradores finales de la búsqueda. Trabajos
definitivos del extravío. Todo tipo de razón queda en
la otra orilla.


(DESAFORISMOS, 1988-2001)

lunes, 12 de julio de 2010

39.


Las ramas de una planta obedecen a una razón utilitaria. La be-
lleza es una proyección del contemplador: una cualidad fantasma-
górica añadida. En todo caso, esa utilidad lleva en si una belleza in-
herente a un nivel de conceptos que supera los conceptos humanos
sobre lo útil y lo bello, que casi siempre son antagónicos. Esto no lo
puedo discernir claramente. Arrastra una sospecha sobre la vida in-
terior: una fisura entre el funcionamiento de la mente y su autoper-
cepción. En un punto de inflexión, todo comenzó a devenir según u-
na temporalidad dialéctica, con un entrechocar de teorizaciones. La
unidad coherente y atávica, donde la sabiduría y la búsqueda espiri-
tual genuinas eran primordiales, se perdió irremediablemente.


(DESAFORISMOS, 1988-2001)

viernes, 9 de julio de 2010

38.


Mi obra es una gran sílaba hecha de innumerables sílabas
menores. Las ideas se conciben como estructura de fondo,
secundaria tal vez. Como un pretexto para el gesto de esa
gran sílaba, de ese gran mantra puramente volitivo, de esa
gran expansión de energía. Las ideas son, precisamente, lo
estanco, lo que no cambia, lo vacuo. O son apenas una tenue
y fluyente serpiente menor de la gran sílaba. Una gran síla-
ba mantra que evoca e invoca, envuelve al pasado y al futu-
ro en un mismo abrazo, como el uroboros. Tiene la misma
totalidad inmóvil e incomprensiblemente inagotable de una
esfera, de un espacio cerrado y absoluto hecho de sonido,
sonido que, como las ideas, es solo el sostén de un sólido si-
lencio. El verdadero y genuino fondo de ese todo: extraña,
inestable plenitud.


Todos los caminos frustrados y perdidos en el torbellino de
niebla y oscuridad. Todas las imágenes aleatorias que apa-
rentemente no tenían sentido alguno, y mi deriva impotente
en el error, confluyen aquí y ahora, en este deslumbrante
punto, se dibujan con precisión y extraña vitalidad. Cuando
menciono las ideas, no me refiero a las ideas racionalizables,
ya que exceden este estado. Son las ideas puramente esté-
ticas, son la quintaesencia de mi reacción estética, que es lo
único estable en mí. Por ejemplo, las intensas impresiones
de mis vacaciones en San Gregorio de Polanco. Aquellas crue-
les y espirituales vacaciones que pasamos allí con mis amigos
de entonces: enero de 1981, enero de 1982, enero de 1983.


Con Elizabeth Bishop confirmé -más que aprendí- ciertas co
sas: vislumbré ese verso de sintaxis irregular que penetra
sutil e imperceptiblemente en el siguiente, y que yo escribía
naturalmente. En mi imaginación, me sentí integrante de una
rara y singular familia de poetas (lo digo con rubor) que tam-
bién incluía a Wallace Stevens, Marianne Moore, Eliot y Wi-
lliam Carlos Williams. Confirmé la naturaleza sicosómática del
verso y no su naturaleza exterior y preceptiva.


(DESAFORISMOS, 1985)

jueves, 8 de julio de 2010

37.





raya en piedra abre

sentido abierto

campo húmedo borrador

de agua que corre hacia su mundo

minúsculo allí queda un rayo de luz allí

la piel conoce por primera vez la

mañana entera hecha aroma y roce

entre tallos -sauces espinas

olor a agua dulce- color de caparazón

de tortuga inmóvil y despierta tenue

temblor en el ramaje (el otoño es

una primavera lánguida) centro

resplandeciente esfera

dorada que se expande

exhalándose (escape:

aventura silenciosa





(ASI COMO SI, 1994)

martes, 6 de julio de 2010

36.


exilio del
reino,
ligera
embarcación
de una
mano (estela burilada
en las altas moradas,
estética en su propia
fuente habla de si
dice su arboleda
inacabable: cerrazón como cerno
de luz súbita de
repente repentina exhalación después
de una inhalación matérica
ahí el espíritu en el polen en la
semilla áspera con centro de
agua ánima latente campo abierto
expectante


(de ASI COMO SI, 1994)