35.
el cetro de la
luz,
piedra que
respira,
luz resbalando
hecha laguna, alrededor
titurel
en la
disolución del parque: quintaesencia,
conversación entre
las hojas
doradas por la
mirada,
consumación que
alborea,
vaso de musgo y
alma,
calma de
campo, agua
creciente
renacida en la tarde
póstuma para la
tibieza de la mañana,
hace un pago, un
lugar solo y
absoluto,
suelto de toda
herencia: se hace herencia
sola, infancia en
claror difuminada en su
enigma, en si misma (viene y
va una
guitarra de lejos, una
milonga espectral)
en su grial líquido y a-
zulado:
paraje de sombra que
rodea,
paisaje tras la lluvia
(ASI COMO SI, 1994)
viernes, 11 de junio de 2010
martes, 8 de junio de 2010
34.
Lo personal, lo individuado, son las ideas y los conceptos. Una pura
actividad sicosomática que los convierte en ilusorios. Lo esencial se-
ría tratarlos y traducirlos rítmicamente. No imponerles un ritmo y
una estructura exteriores, sino descubrir y hacer visible su inheren-
te y propio proceso rítmico y formal. En este sentido, por empatía o
contraste (o contrapunto), entrarían a formar parte de un flujo rít-
mico y formal supraindividual. De otro modo, permanecerían en su
nebulosa innominada.
Me enfrento con este problema que, desde otro ángulo de visión, pa-
rece una solución, cuando compruebo profunda y lúcidamente que to-
dos los poemas son menores y que su realización es sumaria. Hay al-
go que los excede y desborda: la ausencia absoluta de poesía o el in-
definible y vasto lugar de la poesía, donde los poemas son apenas e-
mergencias, rizaciones. El lenguaje, marcado en su materialidad, si-
mula una nada de poesía. O apenas la realiza, como esos días sin
poesía, los poéticos días sin poesía, colapsados después de un pro-
ceso febril de escritura que no logra reconstruirlos por entero.
(DESAFORISMOS, 1988-2001)
Lo personal, lo individuado, son las ideas y los conceptos. Una pura
actividad sicosomática que los convierte en ilusorios. Lo esencial se-
ría tratarlos y traducirlos rítmicamente. No imponerles un ritmo y
una estructura exteriores, sino descubrir y hacer visible su inheren-
te y propio proceso rítmico y formal. En este sentido, por empatía o
contraste (o contrapunto), entrarían a formar parte de un flujo rít-
mico y formal supraindividual. De otro modo, permanecerían en su
nebulosa innominada.
Me enfrento con este problema que, desde otro ángulo de visión, pa-
rece una solución, cuando compruebo profunda y lúcidamente que to-
dos los poemas son menores y que su realización es sumaria. Hay al-
go que los excede y desborda: la ausencia absoluta de poesía o el in-
definible y vasto lugar de la poesía, donde los poemas son apenas e-
mergencias, rizaciones. El lenguaje, marcado en su materialidad, si-
mula una nada de poesía. O apenas la realiza, como esos días sin
poesía, los poéticos días sin poesía, colapsados después de un pro-
ceso febril de escritura que no logra reconstruirlos por entero.
(DESAFORISMOS, 1988-2001)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
