Así mi declinar es
punto de partida, unidad
naciente de una tarde hecha
de silencio, de soterrado manar. Algo
mejor deambula por el patio. Es
puro jardín vislumbrado, telar
de hebras que alumbran
este paseo errante por las
cavidades mas sinuosas: un dolor
perenne en el otro lado. Astro
oscuro. Presencia ciega. Comprensión
de la amplitud, en ese lugar donde las
palabras zozobran en un silencio
total, lleno de sentido. Las palabras
cristalizan en el ultramar como mínimas
pérdidas de una deidad que
roza y fertiliza: lluvia.
(de FRAGMENTA)

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