En el centro del árbol, en el
limbo del ramaje investido
por la mañana
una eternidad se demora o
se consume de súbito por su
propia potencia. Una eternidad
que no dura porque la
duración es tiempo, luzaguada,
sombraluz, palabras, sentidos y
no sentidos, orden y
caos, pasos
atronadores, estruendo de
pájaros, muertes en el
centro de la claridad, permanencia
en la intimidad de la
sombra.
(de FRAGMENTA)

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