En franca luminosidad, en encuentro
frontal, instantáneo, con esa
puerta escondida (cuando no tuve
mirada mía), en sólida nada
deslumbrante, donde confluyen
todas las hebras sagradas, en los descensos en
el rocío, cuando asciende la
mañana y se funden en niebla el frío
de la noche que huye y la
tibieza de la inmensa puerta
abierta. El Pórtico total. Se
une la edad en ese
punto, se deshila todo el
ignorante balbucear, esfera
con aguas y arenas, con
dibujos en movimiento, con órbitas
teñidas de silencio sonoro.
(de FRAGMENTA)

Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar