miércoles, 28 de abril de 2010

20.


Fijeza y hondura, centro perdurable detrás
del asombro de la lluvia. Lente difusa.
Pulso del tiempo.


Morada ensimismada de
un cuerpo absorto que se piensa, obra sutil
de la piel.
Infancia que retorna en el lleno silencio de blancura.
Singularidad que es
principio de muerte, separación de la
vida perdurable.
Infancia perdurable que es como
el sentido que el pensamiento pierde.
El pensamiento sin sentido se percibe
pensamiento.
Incertidumbre palpable.


Atomizados reflejos del agua. Aroma de un
viaje lejano. Aroma que se hace puro viaje. Aroma de un
tren en la alborada. Aroma a campo. Aroma de una
esencia perdurable que vuelve insignificante a la
muerte. La muerte de la luz del campo.


Aroma de la noche. Aroma de los yuyos
mojados por el cielo estrellado. Aroma azulado y
transparente. Inconmensurable
esfera de aroma sosteniendo con un
sentido secreto las órbitas indescifrables de las luciérnagas.


Fijeza y hondura que es el movimiento
sin tino de mis límites, de mi ignorante balbucear.


Hacia allí retorno, saliendo del tiempo. Retorno
volviéndome entero.
Padre de mi infancia perenne.


(de EN UN CLARO, 1998-2003)

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