43.
VIII
La lámpara elíptica ilumina
el desconocimiento. El velo cae
perenne y parece no haber salida.
Decir no hay puerta de entrada. Se cifra
el destino de un mundo, se juega
con una lógica que excede al habla.
No existe refugio en la ciudad, no
existe respuesta en el lenguaje. La ciudad
amenaza -viscosa- y la noche emana
de los espejos como criaturas
blancas en los alrededores de la lucidez.
(de DOCE POEMAS PROBLEMATICOS, 1995-1997)
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