viernes, 28 de mayo de 2010

32.


Un malestar, una visión oscura y pesimista esencial. Si éste es el punto
de partida, el origen (y me temo que sí lo es), desearía no hacer nada,
quedarme definitivamente quieto en el útero de la caverna. Un senti-
miento de tener con lo que llamo "realidad externa" un conflicto, un en-
frentamiento irreconciliable. Sospechar que es un movimiento originario,
fundacionaly metafísico. Una escisión que hace de mí una diferencia. Siem-
pre me he sentido así. Desde la infancia. Llamado a realizar algo singular.
Supongo que innumerables personajes risibles y temibles han sentido
lo mismo.


(1987)

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