martes, 25 de mayo de 2010

31.


vencido ese hiato venido como
un pandemonio del parque de sal, ahí
exhibiendo la dureza de un gesto
puro, quintaesencia de horizonte, vista
entera, obsesiva, en el hueco ennegrecido
que se traga todo: mareas, ramaje, ideas
y palabras, deja todo en un estado de
muerte en vida, la creciente oscura y
turbia del arroyo anegando el monte y
las últimas calles allá donde fuimos tantas
veces dejando infancia y adolescencia sobre
la piedra del sacrificio ritual, sin entender
nada, solo retorno del pensamiento
previsible a ese enigma, a esa
especie de conducta animal (retorno
a la casa transfigurada por el sueño


(FRAGMENTA)

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