martes, 4 de mayo de 2010

25.


de repente, centro de
cantar (cetro del día) numinoso,
hacia el fondo de la calle,
murmullo de sauces,
baile de fresnos,
conspiración de árboles
bajando la escalera de la memoria,
se aclara paso a
paso, descentra esos alrededores a
medida que se concentra en lo
mínimo, desconcierta esa elección
arbitraria que, no obstante, es
la dirección de una existencia, su
aguja imantada, su tema absoluto:
la polvareda de tierra, arena
y gorriones en remolino, caída en un
temblor como el advenimiento de
la tormenta, casi aroma de las nubes
oscuras rasgadas por un filo luminoso y
enrojecido (nubes mas altas), el
aroma del relámpago, el acre
aroma del paraíso.


(de EN UN CLARO)

2 comentarios:

  1. Comentario-24: mi entorno carlanquista no entiende mi "humildad": me da manija de tipo: "no hagas caso, cabecha", "no aflojes", "seguì adelante", no entiene mi criterio elioteano. Colocar en tu cabeza mi corona de laurel me honra, me dignifica, me resignifica, me reintegra al àmbito de la normativa y de la normalidad. A eso aspiro, siempre.

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  2. FE DE RATAS: DONDE DIJE "entiene" quise decir no tiene, quise escribir "no entiende" y me saliò, inconscientemente, "no entiene", mi entorno carlanquista no tiene dentro de sì mi criterio elioteano-poundeano-pavadelmonteano-

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